Me encuentro abriendo la quinta gaveta y la cuarta del último gavetero que adquirí recién comencé o retorne hacia ser persona específicamente Intento localizar los calcetines para Perro que me regaló una Vecina cuando Aun no tenía novio. Desdoblo como en orden cronológico del presente al pasado a la resta el primer abriguito que le pude comprar que tenía como un Look demasiado navideño para mi gusto. Estoy casi segura que el de ella, pero eso fue cuando empecé a tener acceso a una farmacia norte americana, que queda a una cuadra o dos de donde vivimos, esto tuvo que haber sido dos años después de habernos podido mudar a esta casa . El abrigo tiene cuello de tortuga y le hacía resaltar su mirada larga. Le daba más estatura. El otro abrigo que sirvió para reparar el aguacero que nos cayó encima, y es que ella comenzó a enfermarse a raíz de esas salidas conmigo en la moto exclusivamente con el cielo nublado que casi siempre reventaba encima de nosotros . El asistente de Veterinario de la clínica que queda sobre esta misma calle, nos advirtió que no la mojara más porque le dio como una pulmonía.m, que nunca. De ahí entonces los abrigos y las capas. La capa, tamaño mediano que rogué y rogué hasta que me ayudaron a pedirla en línea. “que mucho sufrimos cabrona. Gracias por estar conmigo todo este tiempo” le digo mientras trato de ver cómo invento que esos calcetines no se le salgan para que haga efecto la medicina que le estoy poniendo. me siento tan extraño al punto de escuchar la velocidad, sentir una autopista, “puedes por favor ayudarme a hacer una nueva recaudación de fondo, no me queda nada de dinero para comer, ni para los medicamentos? Enviar. Soy como ese aguacero que siempre nos alcanzaba, el puente peatonal, cada abandono, y reclamos, y la gente desconocida que tras verme en el noticiero me llenaban el teléfono de esperanza, la telaraña violeta, la rueda pesada, los huesos, la niebla. Enviar.
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